Las emisiones de alcance 3 suelen ser una de las partes más complejas de la huella de carbono corporativa. Dentro de ellas, los bienes y servicios adquiridos tienen un peso especialmente relevante, porque dependen de cientos o miles de compras, proveedores, materiales y tecnologías diferentes.
No obstante, muchas empresas ya calculan estas emisiones, aunque en ocasiones este cálculo no refleja la realidad del impacto de la cadena de suministro y no permiten monitorizar las elecciones de compra verde y el avance en la descarbonización.
¿Qué son las emisiones de Alcance 3 asociadas a bienes y servicios adquiridos?
Las emisiones de alcance 3 de la huella de carbono de organización son aquellas emisiones indirectas que se producen a lo largo de la cadena de valor de una organización. Según el enfoque de GHG Protocol, incluyen categorías como transporte, uso de productos vendidos, gestión de residuos, viajes de negocio o bienes y servicios adquiridos.
Esta última categoría recoge las emisiones asociadas a la producción de los productos, componentes, materiales o servicios que compra una empresa para desarrollar su actividad. En la práctica, puede incluir desde materias primas, equipos eléctricos, componentes industriales o embalajes hasta servicios profesionales, mantenimiento, logística subcontratada o servicios de consultoría.
¿Cómo se calculan actualmente: gasto económico y factores sectoriales?
Muchas organizaciones calculan estas emisiones utilizando enfoques basados en el gasto económico, es decir, partiendo del importe económico de las compras y empleando factores de emisiones sectoriales.
Para ello, pueden emplearse bases de datos input-output que permiten relacionar sectores económicos con impactos ambientales estimados. Este enfoque tiene ventajas:
- Permite cubrir grandes volúmenes de datos de compras.
- Facilita el cálculo cuando no existe información técnica detallada.
- Mantiene una base trazable y sistemática.
- Permite obtener una primera estimación completa del impacto asociado a la cadena de suministro.
Este enfoque es útil como punto de partida o como cálculo base, especialmente, cuando la organización requiere calcular gran cantidad de categorías de compra y no dispone todavía de datos específicos de producto o empresa proveedora.
Las limitaciones del enfoque basado en gasto
El uso de factores sectoriales puede constituir un punto de partida adecuado; pero la granularidad de este modelo es limitada y, habitualmente, agrupa en un mismo sector compras muy distintas lo que reduce la capacidad de diferenciar entre tecnologías, materiales, calidades, procesos productivos o características ambientales del producto y/o servicio adquirido.
Esto se traduce en que dos productos muy diferentes pueden acabar calculándose con el mismo factor si pertenecen al mismo sector económico.
Este enfoque también limita la capacidad de reflejar las decisiones de compra más sostenibles. Al aplicar el mismo factor sectorial a toda una categoría de compra, el cálculo no distingue las características concretas del producto o servicio adquirido, como sus materiales, tecnología, contenido reciclado o menor intensidad de carbono.
Transitar hacia modelos híbridos de cálculo
El planteamiento para la mejora del cálculo de las emisiones de alcance 3 de la cadena de suministro se basa en transitar hacia modelos híbridos de cálculo que combinen otras metodologías de cálculo.
El objetivo es mejorar progresivamente el modelado de las emisiones de la cadena de suministro mediante el uso de factores de emisión específicos para determinadas categorías o productos comprados. Estos factores permitirían representar mejor la realidad de cada producto e incorporar variables clave que influyen en su huella de carbono, como el porcentaje de material reciclado, el contenido de acero de bajas emisiones, el mix eléctrico utilizado en su fabricación o determinadas características tecnológicas.
Este modelo híbrido permite combinar:
- Factores sectoriales basados en datos sectoriales.
- Factores de emisión más específicos para compras relevantes, desarrollados a partir de información técnica de producto como composición, materiales, procesos o tecnologías.
Relevancia de modelos híbridos más representativos
En determinadas compras, modelar factores de emisión específicos que representen la realidad del producto comprado puede ser especialmente relevante. Es habitual tomar decisiones de compra sostenible hacia la descarbonización en las que se seleccionen proveedores y productos con mejor perfil ambiental con el objetivo de descarbonizar la cadena de proveedores. Por ejemplo, elecciones de compras con un porcentaje más elevado de acero de bajas emisiones actualmente no se verían representadas en un modelo basado en factores sectoriales. Esto ayuda a que una decisión de compra más sostenible tenga reflejo en la huella de carbono de la cadena de suministro.
Relación con reporte climático y descarbonización
Mejorar el cálculo de las emisiones de alcance 3 impulsa una mayor representatividad y un conocimiento más sólido de la cadena de valor y aporta información útil para el reporte climático, la gestión de riesgos, la relación con los proveedores y las decisiones de compra.
Las organizaciones necesitan de planteamientos trazables, consistentes y verificables para dar respuesta a los marcos de reporte como el GHG Protocol, ISO 14064 o la CSRD, pero es importante que sean útiles para la toma de decisiones dentro de la propia organización.
Un modelo híbrido permite avanzar en esa dirección, mantiene la cobertura de los enfoques basados en gasto, pero incorporando progresivamente mayor precisión allí donde existe más información y mayor margen de mejora.
En Baisma apoyamos a las organizaciones en el cálculo, mejora y comunicación técnica de su huella de carbono y sus impactos ambientales. Si tu empresa quiere avanzar hacia un modelo de Scope 3 más robusto, trazable y útil para la toma de decisiones, podemos ayudarte a construirlo paso a paso.
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