Baisma

Por Sara del Hoyo - abril de 2026

El cambio climático se ha consolidado como un factor clave en el análisis de riesgos empresariales. Las amenazas climáticas son cada vez más frecuentes e intensas, generando pérdidas humanas, daños en infraestructuras e interrupciones en las operaciones. Aunque existen impactos ya irreversibles, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) permite limitar los efectos futuros. En paralelo, el marco regulatorio hacia una economía baja en carbono es cada vez más exigente.

En este contexto, las organizaciones deben afrontar una doble dimensión del riesgo: los impactos físicos del cambio climático y los riesgos asociados a la transición hacia modelos descarbonizados. ¿Qué implica esto en la práctica?

¿Cómo afecta el cambio climático a las organizaciones?

Las emisiones de GEI están alterando el equilibrio climático, provocando un aumento de la temperatura media global y cambios significativos en las variables climáticas. Esto se traduce en una mayor frecuencia e intensidad de eventos extremos.

Existe un amplio consenso científico que vincula este fenómeno con la actividad humana. Las trayectorias globales de mitigación plantean la necesidad de limitar el calentamiento a 1,5 °C para evitar consecuencias especialmente severas. La respuesta a este desafío se articula en dos estrategias principales:

  • Adaptación: para gestionar los impactos actuales y futuros.
  • Mitigación: para reducir las emisiones y limitar dichos impactos.

En este contexto, la actividad de una organización puede verse afectada por:

  • Riesgos físicos: derivados de los impactos directos del cambio climático.
  • Riesgos de transición: asociados a la adaptación a una economía descarbonizada.

Existe una relación directa entre ambos: a mayor ambición en la transición, menor exposición a riesgos físicos en el largo plazo. Esto refuerza la necesidad de abordar ambos de forma integrada.

Riesgos físicos y riesgos de transición - Compensaciones
Technical Supplement | The Use of Scenario Analysis in Disclosure of Climate-Related Risks and Opportunities. Task Force on Climate-related. Financial Disclosures (TCFD), 2017.

Riesgos físicos

Tipos de riesgos físicos

Los riesgos físicos se categorizan en:

  • Riesgos físicos crónicos para hablar de cambios a largo plazo en las variables climáticas como la temperatura y precipitación.
  • Riesgos físicos agudos para referirse a los provocados por algún desastre como aumento de la gravedad de los eventos extremos como ciclones e inundaciones.
¿Cómo identificar los riesgos físicos?

Es imprescindible que para la identificación del riesgo se cuente con la combinación de tres elementos clave cuando se habla de adaptación que son: exposición, amenaza y vulnerabilidad siendo:

  • Exposición: presencia de activos, infraestructuras o actividades en zonas potencialmente afectadas.
  • Amenaza climática: probabilidad de ocurrencia de un evento climático adverso.
  • Vulnerabilidad: grado de sensibilidad y capacidad de adaptación frente al impacto.

La combinación de estos factores permite evaluar el nivel de riesgo y priorizar acciones de adaptación.

Riesgos climáticos - baisma
IPCC: Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático

Riesgos de transición

Tipos de riesgos de transición

Los riesgos de transición se derivan de los cambios necesarios para avanzar hacia una economía baja en carbono y se agrupan en:

  • Política y legislación: riesgos relacionados con el aumento de la exigencia regulatoria en materia de emisiones de GEI, ya sea por reporte o por el cumplimiento de umbrales.
    • Ejemplos: incremento en el precio de las emisiones de GEI, mayores obligaciones para el reporte de emisiones, mandatos y regulación de productos y servicios existentes, exposición a litigios.
  • Tecnología: riesgos asociados a la adopción de nuevas tecnologías
    • Ejemplos: sustitución de productos y servicios existentes por opciones con bajas emisiones, inversión no exitosa en nuevas tecnologías, costos de transición a tecnologías bajas en emisiones.
  • Mercado riesgos: asociados a los cambios en las dinámicas del mercado.
    • Ejemplos: cambios en el comportamiento de los clientes, incertidumbre en las señales del mercado, aumento del costo de materias primas.
  • Reputación: riesgos asociados a una reputación alineada con la evolución de la percepción del mercado. Ejemplos: cambios en las preferencias de los consumidores, estigmatización del sector, mayor preocupación de las partes interesadas o retroalimentación negativa de las partes interesadas.
¿Cómo identificar los riesgos de transición?

El análisis parte del uso de escenarios climáticos a largo plazo que permiten anticipar posibles futuros. Estos escenarios, desarrollados por organismos internacionales, ayudan a evaluar cómo evolucionarán las condiciones regulatorias, tecnológicas y de mercado.

Entre los principales escenarios se encuentran:

  • Transición desordenada – Acción climática tardía o inconsistente que obliga a medidas abruptas. Genera mayores costes de transición (ej. shocks regulatorios, energéticos) pese a limitar el calentamiento.
  • Demasiado poco, demasiado tarde – Acción retrasada que no evita riesgos físicos severos ni costes elevados. Combina lo peor: impactos físicos altos y transición igualmente costosa.
  • Transición ordenada – Transición temprana y gradual hacia objetivos climáticos (≈1,5–2 °C). Costes económicos moderados porque los cambios se planifican y evitan shocks bruscos.
  • Mundo de altas emisiones – Políticas climáticas insuficientes → calentamiento elevado (>3 °C). Bajos costes de transición, pero impactos físicos muy altos (daños económicos, climáticos y sociales).

La identificación de riesgos parte de analizar qué impactos pueden materializarse en cada escenario climático en función del contexto específico de la organización. Esto implica evaluar de forma sistemática qué cambios pueden afectar a la actividad, tanto desde el punto de vista regulatorio como tecnológico o de mercado.

A partir de este análisis, los riesgos se priorizan en función de dos variables que son la magnitud del impacto y la probabilidad de ocurrencia. Este enfoque permite centrar los esfuerzos en aquellos riesgos con mayor capacidad de afectar al desempeño de la organización.

¿Cómo hacer frente a estos riesgos?

La identificación de riesgos climáticos tiene que traducirse en medidas concretas de adaptación que refuercen la resiliencia de infraestructuras y servicios. Es importante anticiparse tanto a cambios regulatorios como a las condiciones que plantean los distintos escenarios futuros.

Además, adelantarse a estos riesgos tiene sentido económico puesto que actuar antes suele ser más eficiente que reaccionar, especialmente cuando se trata de futuras exigencias regulatorias o impactos físicos que pueden escalar en coste si no se gestionan a tiempo.

Para que esto funcione, el análisis debe estar integrado en el núcleo de la organización y formar parte de la toma de decisiones. Incorporar la variable climática desde el inicio permite orientar la actividad hacia modelos más resilientes y con menor intensidad de carbono, en lugar de hacerlo de forma reactiva.

Marco regulatorio y relación con otras métricas

La evaluación de los riesgos climáticos y de transición no solo responde a buenas prácticas de gestión, sino también a un marco regulatorio cada vez más exigente. En España, la Ley 7/2021, de cambio climático y transición energética, establece en su artículo 32 la obligación de evaluar estos riesgos y su impacto financiero, lo que refuerza la relevancia de integrar métricas ambientales y climáticas en el análisis corporativo.

Igualmente, las organizaciones deberían considerar incluir las métricas sobre los riesgos relacionados con el clima y asociados con la gestión de agua, energía, uso del suelo y residuos, cuando sea relevante y apropiado. Destacando la necesidad de proporcionar:

  • Huella de carbono: alcance 1 y 2 de las emisiones de GEI y, si es necesario, el Alcance 3 de las emisiones de GEI y sus riesgos relacionados.
  • Objetivos relacionados con el clima: el establecimiento de objetivos basados en la ciencia permite a las organizaciones establecer reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero alineadas con el escenario de 1,5 º C

Siendo de especial relevancia también otras métricas como:

  • Huella ambiental: permite la evaluación de riesgos relacionados con energía, residuos, etc.
  • Huella de agua integral: permite la evaluación de riesgos relacionados con la gestión de agua.

Contar con una visión clara de los riesgos climáticos a los que se enfrenta una empresa permite anticipar impactos potenciales y prepararse con el contexto adecuado para gestionarlos.

En Baisma, ayudamos a identificar tanto los riesgos físicos como los de transición hacia una economía baja en carbono. El siguiente paso es claro: convertir ese diagnóstico en decisiones operativas y estratégicas que reduzcan la exposición al riesgo y refuercen la resiliencia del negocio.

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