Baisma

Por Naroa Vázquez - marzo de 2026

La pérdida de biodiversidad ha pasado de ser una preocupación de nicho a convertirse en un riesgo sistémico para las organizaciones, siendo uno de los principales desafíos ambientales de nuestro tiempo. Aunque menos visibilizada que la crisis climática, la crisis de biodiversidad está alcanzando niveles críticos, con impactos que afectan tanto al equilibrio ecológico como a la estabilidad económica.

Según el marco de los límites planetarios, la integridad de la biosfera, que incluye tanto la extinción de especies como la degradación de hábitats, es uno de los umbrales ecológicos más claramente transgredidos. Esto compromete funciones esenciales de los ecosistemas y, con ello, la resiliencia de múltiples sectores económicos.

Límites planetarios - Baisma
Límites planetarios PBScience

Sin embargo, a diferencia del cambio climático la biodiversidad no puede reducirse a una métrica única sin perder su complejidad ecológica y funcional. Esto plantea un reto para organizaciones que buscan comprender y reportar su desempeño ambiental con rigor: ¿cómo cuantificar una dimensión viva, multiescalar y altamente contextual como la biodiversidad?

Componentes de la biodiversidad

Para entender cómo puede medirse la biodiversidad es clave conocer sus principales componentes ecológicos, que funcionan como niveles jerárquicos e interconectados. Cada uno de ellos representa una capa diferente del estado de la naturaleza y responde a distintas presiones e impactos.

Así, cada componente incluye dimensiones específicas que pueden medirse con indicadores distintos: desde la extensión de un ecosistema hasta el tamaño poblacional de una especie o la diversidad genética dentro de una población. Esta estructura permite construir sistemas de medición que reflejan mejor la complejidad y estado de la biodiversidad en un territorio, cadena de valor o actividad económica concreta.

Evaluar impactos sobre la naturaleza: métricas de estado y huella de biodiversidad
Recommendations for a standard on corporate biodiversity measurement and valuation. Align, 2022.

Métricas de estado de la naturaleza

Medir el estado de la naturaleza requiere seleccionar indicadores que reflejen su complejidad ecológica. Las recomendaciones actuales coinciden en la necesidad de combinar múltiples métricas, ya que por sí sola ninguna capta todas las dimensiones relevantes. A continuación, se resumen algunas de las principales métricas utilizadas en evaluaciones de biodiversidad, aunque el abanico de opciones es más amplio y sigue evolucionando cada día.

Métricas de estado de la naturaleza - Baisma
Métricas de estado de la naturaleza - Baisma

Estas métricas permiten abordar de forma complementaria el estado de la naturaleza, y pueden integrarse según el foco del análisis: desde evaluaciones a gran escala hasta estudios de impacto más detallados. No existe un único método capaz de capturar todas las dimensiones de la biodiversidad ni de responder a todas las escalas de decisión. La selección metodológica depende del propósito, el nivel de decisión y el contexto territorial.

Actualmente, desde la Science Based Targets Network se está desarrollando el Nature Measurement Protocol: un marco metodológico que guiará a las empresas en la medición de sus impactos y dependencias sobre la naturaleza, actuando como una referencia común para una medición escalable e interoperable de métricas clave relacionadas con la naturaleza. Este protocolo proporcionará metodologías y herramientas estandarizadas, permitirá conectar datos a nivel local con objetivos nacionales y globales, y contribuirá a integrar la medición de la naturaleza con los sistemas de contabilidad de carbono y financiera, constituyendo así una herramienta clave para impulsar impactos positivos para la naturaleza.

¿Cómo encaja la huella de biodiversidad?

Tras haber revisado los componentes y métricas que permiten caracterizar el estado de la naturaleza, cabe preguntarse cómo pueden las organizaciones traducir esta complejidad en herramientas operativas. La huella de biodiversidad es una de las aproximaciones más atractivas: permite cuantificar el impacto potencial de una organización, principalmente sobre la condición de los ecosistemas, resultado de sus actividades directas e indirectas a lo largo de toda su cadena de valor. Su enfoque es modelado, basado en relaciones causa-efecto conocidas como “presión–estado”, y puede aplicarse tanto a nivel organizativo como en carteras o productos.

Fuente - Towards a protocol for ecosystem condition accounting –scoping an organisation’s biodiversity footprint – Draft. CDC Biodiversité, 2025.
Fuente - Towards a protocol for ecosystem condition accounting –scoping an organisation’s biodiversity footprint – Draft. CDC Biodiversité, 2025.

Basada en enfoques de análisis de ciclo de vida (LCA), permite pasar de una lectura de las presiones ambientales a una estimación de impactos asociados a actividades, productos o cadenas de valor, y no como una medición directa del estado observado de la naturaleza. Los resultados suelen expresarse como una pérdida potencial de biodiversidad ponderada por área (por ejemplo, MSA·km² o PDF·km²), y en algunos casos incorporan también una dimensión temporal para reflejar la duración del impacto (por ejemplo, PDF·km²·año).

Este tipo de aproximaciones resulta especialmente útil en niveles corporativos o de cadena de valor, donde se requiere una estimación agregada y comparable de impactos potenciales.

¿Para qué sirve?

Desde un punto de vista práctico, integrar este tipo de cuantificación no es solo un ejercicio técnico, sino una vía para reforzar la estrategia ambiental y anticiparse a expectativas crecientes en materia de divulgación. Iniciativas como el TNFD ya recomiendan incorporar métricas de estado de la naturaleza como parte del análisis de impactos, en combinación con métricas de presión y dependencias.

Esta aproximación, basada en evidencia, ofrece a las organizaciones:

  • Herramientas para priorizar y detectar riesgos ecológicos relevantes, a lo largo de la cadena de valor.
  • Identificar los principales impulsores de impacto sobre la biodiversidad y compararlos con referencias sectoriales o medias del mercado.
  • Analizar posibles traspasos de cargas entre distintos impulsores de impacto, apoyando una toma de decisiones más informada.
  • Comunicar con mayor claridad su desempeño ambiental ante inversores, reguladores u otros grupos de interés.

Además, para aquellas organizaciones que ya cuentan con huellas ambientales u otros sistemas de información estructurados, la biodiversidad puede incorporarse de forma progresiva, creando continuidad con lo ya existente y facilitando el desarrollo de indicadores alineados con las nuevas exigencias de transparencia ambiental.

En un contexto donde la biodiversidad entra con fuerza en la agenda corporativa, construir capacidades en este ámbito se vuelve una ventaja competitiva y de resiliencia a medio plazo.

Desde Baisma, acompañamos a organizaciones que buscan integrar el análisis de biodiversidad en su estrategia de sostenibilidad. Si quieres explorar cómo abordar este reto en tu organización, ponte en contacto con nuestro equipo.

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