El Global Circularity Protocol for Business (GCP) se presenta como el primer marco globalmente armonizado para medir, gestionar y comunicar el desempeño circular de las organizaciones. En un contexto de creciente presión regulatoria, escasez de recursos y exigencias de transparencia por parte de inversores y partes interesadas, el GCP permite traducir la economía circular en acciones estratégicas verificables.
«La implementación global del protocolo podría evitar 76 gigatoneladas de CO₂ en los próximos 25 años, ahorrar 120 mil millones de toneladas de materiales y generar impactos positivos duraderos sobre la naturaleza y la equidad.»
Fuente: GCP v1.0 – Impact Analysis
¿Qué es el Global Circularity Protocol for Business?
El GCP es un marco voluntario desarrollado por el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) y la One Planet Network, coordinada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Su objetivo es ofrecer una metodología estandarizada que permita a organizaciones de todos los tamaños y sectores integrar la circularidad en sus estrategias y operaciones. El protocolo se centra en la medición y gestión de los flujos de materiales y su impacto a lo largo de toda la cadena de valor, alineándose con principios de pensamiento sistémico y sostenibilidad integral.
¿Por qué es importante?
El modelo económico lineal tradicional (“extraer-producir-desechar”) está alcanzando sus límites ecológicos. La extracción y procesamiento de materiales es responsable de más del 55 % de las emisiones globales de GEI y de más del 90 % de la pérdida de biodiversidad y el estrés hídrico. En este contexto, el GCP se configura como una herramienta clave para:
- Reducir la exposición a riesgos por escasez de recursos.
- Identificar oportunidades de innovación circular.
- Mejorar la transparencia frente a inversores y reguladores.
- Generar datos comparables y útiles para la toma de decisiones.
Cómo funciona: las cinco etapas del GCP
La implementación del GCP se estructura en cinco etapas secuenciales y modulables, que permiten a las organizaciones avanzar desde un diagnóstico básico hasta una integración estratégica de la circularidad. Estas etapas están diseñadas para ser comprensivas pero flexibles, y se articulan en torno a tareas específicas que abarcan desde la definición del caso de uso hasta la gobernanza y la comunicación de resultados. A continuación, se presenta una descripción detallada de cada fase:
1. Enmarcar
Se establecen los objetivos de la evaluación de circularidad, el caso de uso (gestión interna, mitigación de riesgos, comunicación externa), el nivel de análisis (material, producto, unidad de negocio, organización) y los grupos de interés. Además, se define el nivel de madurez del usuario (iniciación, expansión, consolidación).
2. Preparar
Incluye cinco pasos clave:
Definición de límites organizacionales (subsidiarias, geografías, unidades operativas).
Mapeo de la cadena de valor e identificación de «hotspots» circulares.
Análisis de impactos, riesgos y oportunidades mediante doble materialidad.
Establecimiento de límites operacionales de los flujos materiales.
Priorización de materiales según criterios de impacto, volumen, criticidad y oportunidades circulares.
3. Medir
Se seleccionan indicadores cuantitativos para medir circularidad (ej. % inflow circular, intensidad de uso de materiales) y se recopilan datos. Se considera la calidad de los datos y la trazabilidad de los cálculos. Esta etapa está alineada con la metodología CTI (Circular Transition Indicators) y permite conectar con resultados en clima, naturaleza y equidad social.
La versión 4.0 de los CTI sirve como base para los indicadores del GCP. Dentro de estos se incluye el módulo Impact of the Loop, que abarca efectos sobre biodiversidad, calidad del aire (ej. reducción de PM2.5), uso del suelo y otros impactos relacionados con la naturaleza. Esta conexión permite a las empresas vincular estrategias circulares con objetivos más amplios de protección ecológica.
4. Gestionar
A partir del análisis de resultados, se priorizan acciones, se desarrolla una hoja de ruta de mejora continua y se establecen estructuras de gobernanza interna para integrar la circularidad en la estrategia organizacional. Esto incluye indicadores clave de desempeño (KPIs), funciones responsables, revisiones periódicas y documentación interna.
5. Comunicar
Se prepara la divulgación externa de resultados, adaptada a las necesidades de inversores, clientes B2B, reguladores y otros grupos clave. Se estructura en torno a cuatro pilares de reporte y es compatible con auditorías externas para garantizar la credibilidad.
Selección de indicadores
El protocolo utiliza un conjunto específico de indicadores seleccionados del marco CTI v4.0, organizados en tres bloques principales: evaluación del desempeño circular, evaluación del valor generado y evaluación del impacto. No se emplean automáticamente todos los indicadores del CTI; el GCP establece una base mínima obligatoria y deja el resto como complementarios según el caso de uso y el nivel de madurez.
Evaluación del desempeño circular (Circular performance assessment)
Cerrar el ciclo
Entrada circular: porcentaje de materiales secundarios, insumos regenerativos o reutilizados que ingresan al sistema.
Potencial de recuperación: grado en que los productos están diseñados para ser reciclables, reparables, duraderos, etc.
Recuperación real: porcentaje de materiales efectivamente recuperados al final de su vida útil mediante reciclaje, remanufactura o reutilización.
Reducir y alargar el ciclo
Dematerialización absoluta y relativa: reducción total y específica en el uso de materiales.
Vida útil efectiva: comparación entre la duración real y la esperada de los productos.
Evaluación de valor e impacto (Circular value and impact assessment)
- Value the Loop
- Productividad circular y generación de ingresos con menos materiales vírgenes.
- Impact of the Loop
- Reducción de GEI.
- Reducción de presión sobre el uso del suelo y biodiversidad.
- Impacto social y equidad.
Niveles de uso progresivo
El GCP reconoce que no todas las organizaciones parten del mismo punto en su camino hacia la circularidad. Por ello, plantea un enfoque escalonado que permite adaptar la aplicación del protocolo según el nivel de madurez, la disponibilidad de datos y el grado de control sobre los flujos de materiales. Esta lógica progresiva permite empezar con evaluaciones básicas y avanzar hacia un enfoque sistémico que abarque impactos indirectos y cadenas de valor extendidas. Los niveles de uso no sólo marcan la ambición técnica, sino que orientan la priorización de esfuerzos y la trazabilidad de resultados en el tiempo.
- Nivel 1 (Initiation): foco en flujos bajo control directo. Adecuado para pilotos o primeras evaluaciones.
- Nivel 2 (Expansion): incorpora flujos indirectos y consulta a partes interesadas.
- Nivel 3 (Consolidation): evaluación integral con impactos ambientales y sociales incluidos.
Relación con marcos ESG
Uno de los elementos más robustos del GCP es su capacidad de interoperar con los principales marcos internacionales de sostenibilidad, tanto en reporting como en gestión. Esta alineación permite que los datos generados no queden aislados, sino que puedan integrarse directamente en los sistemas de reporte existentes, facilitando la consistencia y evitando duplicidades.
Además, el protocolo se construye sobre conceptos compatibles con la contabilidad de impacto, la evaluación de riesgos financieros relacionados con sostenibilidad y las obligaciones de divulgación corporativa en expansión.
Los principales marcos con los que el GCP establece correspondencias directas incluyen:
GRI: refuerza los contenidos sobre uso de recursos, eficiencia material y economía circular, especialmente bajo el Estándar 301 (Materiales).
GHG Protocol: complementa el cálculo de emisiones, aportando trazabilidad en las emisiones asociadas a materiales (Alcance 3, Categorías 1, 2 y 12).
ESRS (CSRD): responde a requerimientos específicos de la nueva Directiva Europea sobre sostenibilidad corporativa, particularmente en los estándares E1 (medioambiente) y E5 (uso de recursos y economía circular).
IFRS S1/S2: permite incorporar información sobre circularidad como parte del análisis financiero de sostenibilidad y su impacto en riesgos y oportunidades.
ISO 59020 y 59004: ofrece una aplicación práctica alineada con las nuevas normas internacionales de medición y estrategia circular.
<IR> Integrated Reporting: enlaza los flujos circulares con la creación de valor sostenible en el tiempo, especialmente para capital natural y manufacturado.
Gracias a esta compatibilidad estructural, el GCP no solo impulsa la mejora operativa, sino que actúa como un puente técnico entre la economía circular y las obligaciones ESG de nueva generación.
Beneficios para las organizaciones
- Transparencia y comparabilidad ESG.
- Reducción de riesgos por escasez de materiales.
- Oportunidades de innovación y eficiencia.
- Mayor acceso a capital y credibilidad frente a inversores.
- Cumplimiento regulatorio anticipado.
- Alineación con objetivos de biodiversidad y restauración ecológica.
Nuevos desarrollos y próximos pasos
Evolución futura del GCP: hoja de ruta, versiones futuras y escalabilidad
El GCP v1.0, lanzado oficialmente en la COP30, marca el inicio de un marco en evolución constante. Su desarrollo se estructura en fases que van más allá de los elementos metodológicos, abarcando la integración de la circularidad en sistemas de gestión, finanzas corporativas, gobernanza y políticas públicas.
Fase actual (2024–2025)
Durante esta etapa, el foco está en preparar el terreno para la implementación efectiva mediante:
Análisis de impacto y del entorno (Landscape & Impact analysis).
Clínicas de preparación (Implementation Readiness Clinics) para facilitar la adopción práctica en las empresas.
Incorporación de dimensiones clave como impacto social, gobernanza corporativa, dematerialización y marcos de divulgación.
Fase de evolución (2026–2028)
La hoja de ruta futura se articula en torno a varios pilares de trabajo:
Marco de políticas públicas
Desarrollo de salvaguardas regulatorias.
Sistemas de seguimiento e implementación.
Aceleradores para la aplicación política del GCP.
Definición de metas circulares
Guías para establecer objetivos alineados con ciencia climática, equidad social y metas financieras.
Enlace explícito con marcos de finanzas sostenibles.
Intercambio de datos
Desarrollo de un modelo común de datos.
Extensión del sistema PACT para trazabilidad y comparabilidad interempresarial.
Integración financiera
Evaluación de riesgos y oportunidades circulares.
Métodos de valoración financiera específicos para estrategias circulares.
Inclusión en estados financieros y métricas contables.
Uso evitado de recursos
Indicadores de ahorro neto de recursos.
Indicadores de escasez de materiales y métricas de impacto ambiental y social.
Esta arquitectura convierte al GCP no solo en un protocolo de medición, sino en un ecosistema de gobernanza circular con implicaciones en estrategia, finanzas y cumplimiento normativo.
Además, es importante destacar que los Indicadores de Transición Circular (CTI), que sirven como base metodológica del GCP, han alcanzado su versión final (v4.0) y no se desarrollarán de forma independiente en el futuro. A partir de ahora, será el propio GCP el que continúe su evolución, integrando y ampliando estos indicadores dentro de un marco más amplio que vincula circularidad con clima, biodiversidad y equidad social.
Aplicación sectorial y adaptabilidad
Una de las fortalezas clave del GCP es su capacidad de adaptación a distintas realidades organizacionales, sectores industriales y contextos geográficos. Lejos de ser un marco rígido, ha sido diseñado para escalar según la complejidad y los recursos disponibles, sin perder rigor metodológico.
Adaptación progresiva para pequeñas y medianas empresas (pymes): el protocolo contempla niveles de uso que permiten a las pymes iniciar con una evaluación centrada en flujos bajo control directo, utilizando un número limitado de indicadores clave. Esto reduce la carga operativa y técnica sin comprometer la utilidad estratégica del análisis, abriendo la puerta a una evolución gradual.
Enfoques localizados para economías del Sur global: el GCP reconoce que la disponibilidad de datos, infraestructura y capacidades técnicas varía significativamente entre regiones. Por ello, ofrece directrices para ajustar su aplicación en contextos con menor acceso a información o donde los flujos informales (como la reutilización o el reciclaje comunitario) tienen un peso relevante. Esto permite valorar contribuciones a la circularidad que otros marcos no capturan.
Integración en marcos sectoriales específicos: sectores como la electrónica, la construcción, la alimentación o el textil presentan particularidades en cuanto a ciclos de vida, materiales críticos o normativas específicas. El GCP ha sido diseñado para complementarse con herramientas sectoriales ya existentes (p. ej. Level(s), Product Environmental Footprint, CRREM, etc.), lo que facilita su integración práctica y su aplicación alineada con los desafíos y oportunidades de cada industria.
Esta flexibilidad convierte al GCP en una herramienta transversal, pero no genérica: rigurosa en su núcleo metodológico, pero adaptable en su implementación.
Integrar la circularidad es una condición para la resiliencia y la competitividad. El GCP ofrece una metodología sólida para convertir compromisos en datos útiles, decisiones informadas y resultados verificables.
En Baisma trabajamos contigo para aplicar este marco paso a paso, adaptado a la realidad y madurez de tu organización. Desde el diagnóstico inicial hasta la estrategia de circularidad integrada.
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