La economía circular busca redefinir el crecimiento, desvinculándolo del consumo de recursos finitos, mediante estrategias como la reutilización, la extensión de vida útil o el aprovechamiento de materiales. Para que este enfoque tenga impacto real en la práctica (organizaciones, productos, territorios, cadenas de valor…) es imprescindible medir su implementación de forma estructurada.
En este contexto, los indicadores de economía circular se han convertido en herramientas clave para entender, medir y gestionar esa circularidad de forma rigurosa y aplicable.
Este Insight explora cómo los diagnósticos de circularidad y los marcos como los Circular Transition Indicators (CTI v4.0) o la serie ISO 59000 permiten a las organizaciones establecer una base cuantificable y estratégica para su transición circular.
¿Qué son los indicadores de economía circular?
¿Por qué son importantes?
- Permiten establecer líneas base y objetivos cuantificables.
- Ayudan a identificar oportunidades de mejora a lo largo del ciclo de vida del producto o proceso.
- Refuerzan la credibilidad de los informes de sostenibilidad.
- Facilitan la toma de decisiones y el cumplimiento de marcos regulatorios emergentes como la CSRD, la Taxonomía de la UE y otros marcos de reporte que integran métricas de circularidad.
Marcos de referencia clave
Circular Transition Indicators (CTI v4.0)
Desarrollados por el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), los CTI son una metodología cuantitativa estandarizada que permite a las empresas medir y comunicar su desempeño circular. Están estructurados en torno a cuatro módulos:
- Cerrar el ciclo: evalúa la proporción de materiales que entran y salen del sistema con origen o destino circular (reciclados, reutilizados, renovables).
- Optimizar el ciclo: considera la eficiencia en el uso de recursos, la criticidad de los materiales y la capacidad de prolongar su vida útil.
- Valor del ciclo: analiza el valor económico asociado a los materiales circulares frente a los lineales.
- Impacto del ciclo: estima los beneficios ambientales derivados de aumentar la circularidad, como la reducción de emisiones o el uso de recursos.
La versión más reciente (v4.0) permite calcular métricas que pueden alimentar reportes exigidos por otros marcos como GRI 301/306, ISO 59020 o la CSRD, lo que facilita su integración en sistemas de reporte existentes sin requerir duplicidad de esfuerzos. Además, permite adaptar el nivel de profundidad según el grado de madurez de cada organización y su cadena de valor.
ISO 59000: normas internacionales de economía circular
La serie ISO 59000 proporciona un marco normativo internacional para implementar y evaluar la economía circular de manera coherente y comparable. Hasta la fecha, han sido aprobadas las siguientes normas: ISO 59004, ISO 59010, ISO 59014, ISO 59020 y ISO 59040. Otras, como ISO/CD TR 59031 (casos de estudio) e ISO/CD TR 59032.2 (revisión de implementación del modelo de negocio), se encuentran todavía en desarrollo.
Esta serie se caracteriza por su enfoque transversal, ya que no sustituye otros sistemas de gestión existentes, sino que se integra con ellos (por ejemplo, ISO 14001, ISO 9001). Promueve la mejora continua y el enfoque de ciclo de vida, considerando la circularidad desde la extracción de recursos hasta el final de vida del producto. Además, permite adaptar su aplicación a distintos sectores y niveles de madurez organizacional.
No impone una única metodología de medición, sino que es compatible con herramientas como CTI o MCI, lo que facilita su adopción según el contexto de cada organización.
Se compone de varios documentos clave:
- ISO 59004:2024: establece la terminología, principios y orientaciones generales para la implementación de la economía circular. Se aplica a organizaciones de cualquier tipo o tamaño, y proporciona un marco común de referencia para su aplicación.
- ISO 59010:2024: proporciona directrices para integrar la circularidad en modelos de negocio y redes de valor. Está orientada a organizaciones que trabajan con productos o servicios y ofrece una metodología para evaluar y rediseñar sus sistemas hacia modelos más circulares.
- ISO 59014: establece principios y requisitos para el uso de materiales secundarios de forma sostenible y trazable. Está dirigida a operadores económicos que gestionan materiales recuperados y busca promover su reutilización eficiente.
- ISO 59020:2024: define los requisitos para medir y evaluar de forma objetiva y fiable la circularidad. Incluye indicadores cuantitativos y cualitativos para analizar entradas, salidas, residuos, agua, energía y aspectos económicos. No impone ámbitos ni indicadores específicos, sino que define un marco para que cada organización determine qué áreas de medición y qué indicadores concretos son más adecuados a su contexto.
- ISO/CD TR 59031: documento técnico en desarrollo que incluirá casos de estudio basados en el rendimiento, aportando ejemplos de éxito en la aplicación de medidas de economía circular. Su carácter es informativo, no normativo al tratarse de un TR (Technical Report).
- ISO/CD TR 59032.2: orientado a la revisión e inspección de la implementación del modelo circular. Proporciona pautas que fomentan la reutilización de recursos y la mejora continua en procesos industriales.
- ISO 59040: ofrece una metodología para la elaboración de hojas de datos sobre la circularidad de productos. Facilita el intercambio de información entre agentes en la cadena de suministro.
La incorporación más reciente es la ISO 59001, aún en fase de desarrollo, que establecerá los requisitos para implantar un sistema de gestión de economía circular certificable. Su publicación supondrá un salto cualitativo, al ofrecer un marco alineado con normas como ISO 9001 e ISO 14001, lo que permitirá integrar prácticas circulares en sistemas ya existentes. Aunque todavía falta un tiempo para su versión final, su avance marca un hito: será la primera norma orientada a la verificación externa de la circularidad a nivel organizacional.
¿Cómo se aplica un diagnóstico de circularidad?
Un diagnóstico de circularidad es una herramienta técnica que permite a las organizaciones entender su situación actual respecto a la circularidad, identificar puntos de mejora y establecer una hoja de ruta. Su aplicación puede variar según el sector, el tamaño o la complejidad de la operación, pero en general incluye las siguientes etapas:
- Límites del sistema: consiste en definir el alcance del diagnóstico. Puede centrarse en una unidad de negocio, una planta productiva, una cadena de suministro o un producto específico. Esta definición influye directamente en los datos requeridos y en la interpretación de resultados.
- Inventario de datos: implica recopilar información cuantitativa y cualitativa sobre los flujos de entrada (materias primas, agua, energía), procesos (consumo, residuos generados, subproductos) y salidas (productos, emisiones, residuos valorizables). Esta fase suele requerir colaboración interdepartamental y puede incluir proveedores o socios externos.
- Selección de indicadores: según el enfoque elegido (CTI, ISO 59020 u otros), se seleccionan los indicadores más relevantes para el sistema analizado. La elección debe equilibrar representatividad, disponibilidad de datos y facilidad de seguimiento.
- Análisis y priorización: los resultados obtenidos se interpretan desde una perspectiva estratégica. No se trata solo de «medir», sino de identificar cuellos de botella, oportunidades de rediseño, puntos críticos de dependencia de recursos o emisiones, y posibles sinergias entre procesos.
- Integración en la estrategia: los hallazgos del diagnóstico deben traducirse en acciones. Esto implica definir líneas de mejora, incorporar objetivos de circularidad en la estrategia corporativa, y establecer mecanismos de seguimiento y actualización periódica.
En Baisma acompañamos a organizaciones y territorios que quieren construir sistemas reales de medición y mejora en economía circular. Ayudamos a definir el enfoque, seleccionar indicadores y diseñar una estrategia alineada con marcos internacionales.
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