¿Cómo pueden las empresas medir y mejorar su impacto ambiental más allá del CO₂?
Del mismo modo que la ISO 14064 y la ISO 14067, para huella de carbono, disponemos de las normas 14040, 14044 y 14072 para la huella ambiental con un enfoque multicriterio que permiten evaluar el desempeño ambiental con una visión más holística. En esta línea, la Unión Europea también dispone de un enfoque propio para responder a esta necesidad: la huella ambiental europea, que ofrece metodologías específicas para productos (PEF, Product Environmental Footprint) y organizaciones (OEF, Organisational Environmental Footprint). Este marco, cada vez más presente en políticas y mercados, busca armonizar la medición ambiental en todo el ciclo de vida.
Según estándares internacionales, el análisis de ciclo de vida es una metodología rigurosa, objetiva y sistemática que cuantifica los impactos ambientales de productos, servicios o procesos a lo largo de toda su vida.
Pero ¿qué implica realmente? ¿Qué la diferencia de otras herramientas como el análisis de ciclo de vida tradicional o del enfoque de la huella de carbono? En este Insight exploramos cómo funciona esta metodología, qué oportunidades ofrece y cómo puede transformar la gestión ambiental en las organizaciones.
¿Qué es la huella ambiental?
La huella ambiental es una metodología multicriterio basada en el análisis de ciclo de vida (ACV) que permite cuantificar los impactos ambientales asociados a productos, servicios u organizaciones a lo largo de toda su cadena de valor. A diferencia de enfoques centrados en un solo indicador — como la huella de carbono —, esta herramienta considera múltiples categorías de impacto, incluyendo el uso de recursos, la acidificación o la toxicidad humana, entre otras, además del cambio climático. De este modo, se analizan hasta tres áreas de protección (salud humana, ecosistemas y recursos) y permite identificar los aspectos ambientales materiales en distintas categorías de impacto, minimizando la posibilidad de traspaso de cargas ambientales de una categoría a otra.

La medición se apoya habitualmente en herramientas como SimaPro, GaBi o OpenLCA, junto con bases de datos de inventarios de ciclo de vida (ICV) como ecoinvent o Agri-footprint, que permiten modelar con precisión las etapas del ciclo de vida.

Huella ambiental de producto: enfoque de ciclo de vida
La huella ambiental de producto (PEF) mide el impacto ambiental asociado a un producto o servicio a lo largo de su ciclo de vida. Esto permite identificar qué actividades, procesos o eslabones de la cadena de valor concentran los impactos más significativos, lo que orienta la toma de decisión durante el diseño, la producción o la comunicación.
PEFCR
Las PEFCR (Product Environmental Footprint Category Rules) son reglas específicas que adaptan la metodología PEF a cada categoría de producto. Estas reglas definen cómo realizar los inventarios, qué datos utilizar, qué indicadores priorizar y cómo interpretar los resultados, asegurando así la consistencia y comparabilidad entre productos similares.
El listado actualizado de PEFCR vigentes, en desarrollo y revisión puede encontrarse en el siguiente enlace.


Huella ambiental de organización: enfoque corporativo
La Organisational Environmental Footprint (OEF) evalúa el impacto ambiental asociado a todas las actividades de una entidad durante un determinado periodo. La OEF ofrece una visión agregada que puede ser de utilidad en la integración de la sostenibilidad en la estrategia y gestión de empresa.
OEFCR
Las OEFCR (Organisation Environmental Footprint Category Rules) son reglas sectoriales que complementan la metodología OEF, definiendo criterios específicos para aplicar el cálculo de impactos en organizaciones de un mismo sector.
El listado actualizado de OEFCR vigentes, en desarrollo y revisión puede encontrarse en el siguiente enlace.
Relación con las normas ISO 14040, ISO 14044 e ISO 14072
La metodología de la huella ambiental europea complementa los principios fundamentales del ACV establecidos en las normas ISO 14040 e ISO 14044 para producto e ISO 14072 para organización, incluyendo elementos adicionales clave: uso obligatorio de bases de datos normalizadas, categorías de impacto predefinidas y reglas sectoriales (PEFCR / OEFCR) que refuerzan la comparabilidad.

Oportunidades y visión a futuro
Más allá de su complejidad técnica, los métodos OEF y PEF abren la puerta a un nuevo modelo de gestión ambiental, más estructurado, comparable y alineado con las exigencias regulatorias y del mercado europeo. Principales ventajas:
- Cumplimiento normativo: permite alinearse con marcos regulatorios actuales y anticiparse a requisitos futuros en materia ambiental, tanto a nivel europeo como nacional, como la CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive), que obliga a las grandes empresas a reportar información detallada sobre su desempeño ambiental.
- Soporte para sistemas de gestión ambiental (ISO 14001, EMAS): los resultados obtenidos mediante OEF y PEF pueden integrarse en diagnósticos ambientales, objetivos de mejora continua y auditorías de sostenibilidad.
- Mejora de la eficiencia operativa: la cuantificación de impactos identifica procesos ineficientes o ambientalmente intensivos, lo que facilita la implementación de medidas de optimización energética y reducción de costes
- Ventaja competitiva y reputacional: comunicar de forma transparente la huella ambiental mejora la imagen corporativa, refuerza la confianza de consumidores y clientes, posiciona a la empresa como referente en sostenibilidad y da acceso a mercados y financiación sostenible.
- Apoyo a estrategias de economía circular: al identificar flujos de materiales, energía y residuos a lo largo del ciclo de vida, permiten detectar oportunidades para rediseñar procesos, reutilizar recursos y cerrar ciclos productivos.
Futuro etiquetado ambiental
Uno de los grandes impulsores del desarrollo de la huella ambiental europea es la ambición de establecer un sistema común de etiquetado ambiental que sea claro, fiable y comparable en todo el mercado europeo. Aunque la propuesta de Reglamento sobre alegaciones ecológicas (“Green Claims”) ha perdido el respaldo formal de la Comisión Europea, la discusión en torno a cómo regular las declaraciones ambientales sigue abierta.
La huella ambiental, por su base científica, rigor y alineación institucional, se mantiene como referente técnico sólido para sustentar etiquetas, claims, comparaciones ambientales o estrategias de transparencia ambiental. Su uso voluntario sigue creciendo en sectores estratégicos y podría consolidarse como estándar en contextos donde la trazabilidad ambiental y la credibilidad metodológica sean cada vez más exigidas.
En un contexto donde medir y demostrar el desempeño ambiental es clave, la huella ambiental se consolida como una herramienta técnica, estratégica y alineada con los marcos regulatorios y de mercado más exigentes actuales y futuros.
Medir, comparar y mejorar el perfil ambiental ya no es solo una ventaja: es una necesidad estratégica. En Baisma, acompañamos a entidades que quieren una evaluación integral, integrando metodologías referentes como OEF y PEF en sus procesos de gestión, diseño y comunicación ambiental.
¿Quieres avanzar hacia una sostenibilidad medible, comparable y alineada con los requisitos actuales y futuros? Contáctanos.
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